Hoy fui a la “Topografía de la rebeldía” del Cordobazo. Lo que se hacía era recorrer los lugares de importancia en los eventos de hace cuarenta años.
Pensaba sacar fotos, pero empezó a llover finamente. Después un poco más, y no paró por un buen rato.
Estaba lindo, pero no podía sacar la cámara por la lluvia.
Después de mojarme un rato y pasar frío, me volví.
Pinche clima; no llueve nunca, y una de las veces que es necesario que no llueva, ahí está: se pone a llover de manera lenta pero constante. No era uno de esos aguaceros torrenciales que hacen suspender cualquier evento. No, tenía que ser una de esas lluvias que son muy lindas para mirarlas si uno está bajo techo, pero si hay que andar en ella resulta ser extremadamente hincha pelotas.