Recién subía una imagen a Fotos de Córdoba y cuando escribía un pequeño texto me quedé pensando que daba para un poco más.
El tema era la escalera revestida con pelo del Palacio Ferreira. Une desde planta baja hasta el último nivel. Tiene escalones y barandas de madera, pero el volumen de la escalera está revestido por una especie de cuero negro que conserva los pelos.
Estas cosas me parece que quedan “locas” a la hora de tirar ideas, pueden quedar bien en los renders, pero a la hora de estar construido es otra cosa.
Creo que las ideas de diseño de los arquitectos se parecen cada vez más a las de los creativos publicitarios: cosas descolgadas sin sentido y porque sí nomás. Después podemos escribir diez carillas explicando los fundamentos de la idea, pero seguirá siendo la misma porquería con fundamentos intelectualoides que tratan de darle sentido.
Muchas veces por estas ideas locas, la funcionalidad de un edificio se ve perturbada; pero todo estará bien si es en pro de un diseño “pensado”.
Es como si todo el tiempo nos estuviéramos tratando de hacer valer, de que a través de un diseño complicado se pueda leer: “se ve que estudió seis años para eso” (creo que la mayoría de las veces que se dice eso es por puro sarcasmo; y está bien utilizado)
Ante la situación “arquitecto por diseñar una casa” siempre digo: si el arquitecto le hace caso a todo lo que el comitente quiere, el diseño seguramente sea malo; pero si el comitente le deja toda la libertad al arquitecto para que “vuele” el diseño será mucho peor.
Por lo menos en el último caso el comitente y el arquitecto estarán felices, porque la casa saldrá en los suplementos de arquitectura.



